miércoles, 21 de diciembre de 2011

Encuentro Cercano con el fantasma de la Quintrala

Estuvimos en los lugares donde muchos aseguran se manifiesta el espíritu de la Doña.

Encuentro Cercano con el fantasma de la Quintrala


CLAUDIA DI GIROLAMO PERSONIFICA A
LA QUINTRALA EN "LA DOÑA", DE CHILEVISION.

Por Rodrigo Ramos, diario "La Estrella" de Concepción.
Miércoles 21 de Diciembre de 2011.

Lo que relatamos a continuación, a cualquiera le pondría la carne de gallina. Bajamos a un subterráneo casi a oscuras, con un fuerte olor a humedad metiéndose por las narices. Y dentro de ese sótano, sentimos a la Quin-trala. Primero un ruido, después otro y así sucesivamente. Como si alguien golpeara las paredes. Un golpe más alto que otro. Quizás querían decirnos algo: que no continuáramos, tal vez. El pecho se nos apretó. Nos detuvimos.
La Doña, como hoy aparece en la teleserie de Chilevisión, siguen presente en los que fueron sus territorios. Así lo comprobamos. Fuimos a dos de sus casas y la sensación fue la misma.
Más que miedo, es temor hacia lo desconocido, a lo que viene.
Un grupo de cazafantasmas argentino llegó más a fondo. Ellos hicieron un escalofriante contacto con ella. A uno de éstos, el fantasma les tocó un brazo.

"BLOCKBUSTER..." digo "GHOSTBUSTERS".
Los cazafantasmas argentinos impactan a primera vista. Usan camisetas negras y jockeys con logo; en consecuencia, se puede decir que cultivan un estilo similar al del programa "Cazadores de ovnis", de History Channel. Parecen listos para pelear a un "todo vale" con los bichos que pululan en las tinieblas. En Buenos Aires son bastante populares y funcionan de esta manera: usted los llama (su número está en las páginas amarillas argentinas) y les confiesa que está aburrido de que, como si nada, se caigan los vasos de la cocina, como sucede en un restaurant ubicado en el subterráneo del edificio "La Quintrala", en el centro de Santiago.
Ellos aparecerán con sus kilos de equipo y bien peinados a la gemina. Son varios los aparatos que utilizan; sin embargo, sobresale una pequeña y quejumbrosa chicharra del tamaño de un teléfono celular que grita y enciende luces cuando aparece algo raro.
Por si usted tiene problemas con fantasmas, estos chicos están haciendo trabajitos seguidos para Chile. Como no se andan con pequeneces, partieron con un peso pesado: la Quintrala.
Lo de estos cazafantasmas no es disparar agua bendita a los especímenes, pues para eso están los exorcistas, ni algún gas colorinche de extintor. Por el contrallo, les interesa más registrar las anomalías o fenómenos paranormales, como a ellos les gusta llamar a los fantasmas, y subir los videos a internet. Si hay televisión, mejor.
El nombre original del grupo es el rimbombante: Asociación Civil de Estudios Paranormales y Ciencias Alternativas, A.C.E.R.C.A. Si escribe el nombre en Google, escurrirá un página web con varios videos de sus encuentros con las almas perdidas. Así funciona el negocio.

SUBTERRÁNEO INFERNAL
Ariel López y Federico Orbes viajaron a nuestro país hace un par de semanas. El plan principal fue hacer contacto con la mítica mujer que ha inspirado las populares teleseries o cualquiera criatura que estuviera incubada en los intestinos del edificio "La Quintrala", frente a la iglesia San Agustín (Agustinas con Estado).
El terreno donde hoy está emplazado el edificio fue parte de las propiedades de la endemoniada mujer. Incluso el mito precisa que sus restos están enterrados entre ese edificio y la mencionada iglesia. Fue tan cruel la Quintrala en su vida, que quizás sus restos cobijen alguna maldición.
El trabajo de los cazafantasmas se realizó en el edificio, donde uno de los conserjes, entre bromas, afirmó que en los subterráneos penan. En realidad, todos en ese edificio cuentan que en los espacios bajo tierra suceden cosas extrañas.
Son dos los que pueden llamarse subterráneos en el lugar: el primero es el sector de las calderas, que lo maneja la conserjería, y el segundo, el restaurant al que se llega después de bajar dos escalares.
A un costado de la entrada del restaurant hay un café con piernas y al otro costado, una pequeña imprenta donde un hombre gordo y con barba de varios días nos pregunta si venimos por los fantasmas.
"En el restaurant se mueven los vasos y los platos", confirma el hombre. "Aquí arriba no sucede nada. Todo pasa abajo", dice y apunta al suelo con su dedo.
Les decimos que queremos hacer el mismo camino que hicieron los caza-fantasmas argentinos. Subimos a la administración y hablamos con la secretaria del edificio. La mujer trabaja hace 18 años en el edificio y con una expresión de aburrimiento en el rostro, dice que para ella no son novedad las pena-duras. Esperamos al administrador para que nos abra la caldera y así poder sentir a la doña.

QUINTRALA, ¿SOS VOS?
Si los cazafantasmas le ponen el sello activo a su casa, entonces quiere decir que usted no está solo, preocúpese. Es como el sello rojo del gas, o algo parecido.
Ariel afirma que al bajar a la caldera comenzaron a percibir a la malévola. "De inmediato se presentó actividad, al principio baja y después se hizo más potente (lo midieron con sus instrumentos)", relata.
Para que se haga una idea del aparataje que usan, los chicos bajaron con: cámara de mano con visión nocturna; cámara de fotos común digital y con infrarrojos; estación meteorológica para las mediciones de ambiente; medidores de temperatura de mano; medidores de campo electromagnético entre estos la mencionada chicharra; distintos grabadores de audio con micrófonos especiales; laptop y Láser Gridd, entre otros juguetes. Fue como meter una discoteca adentro de la casa de la Quintrala.
"Comenzamos a sentir una presión muy fuerte en la nuca y la sensación absoluta que no estábamos solos. Empezamos a usar el medidor de campo electromagnético y enseguida tuvimos respuestas inteligentes, por lo que empezamos a usarlo como medio de comunicación. Pudimos percibir como si algo le hubiera molestado a ella o se estuviera enojando. Por esta razón, los equipos no funcionaron de la mejor manera. Luego escuchamos varios golpes y murmullos en las paredes. Todo lo anterior son las percepciones típicas de que la presencia se estaba molestando por algo; por nosotros, en el fondo", dice el cazafantasmas argentino. "Fue en ese momento cuando le gritamos: iQuintrala!,¿sos vos?".

BUENA SUERTE
En la casona de la Quintrala de La Reina, donde hoy funciona un centro cultural, hay menos alharaca. La hacienda en Santiago que perteneció a Catalina De los Ríos y Lisperguer permanece casi intacta. Como dato: Catalina vivió entre 1604 y 1665.
En la casona de La Reina también suceden cosas y así lo comprobamos.
Todas las murallas están tapadas con pintura. En el techo, sin embargo, se reflejan los años. La sensación es como si el techo nos observara. Hay un peso que uno no sabe de dónde proviene y que a ratos aplasta. Por varios minutos nos quedamos en el comedor, al lado de la chimenea, solos, esperando el crujir de alguna madera, pero nada. Al parecer, nadie quiso comunicarse con nosotros ahí.
Loreto Saavedra, periodista, es quien cierra la puerta del centro cultural por las tardes y a veces, a la medianoche. Reconoce que los guardias le cuentan que sienten ruidos, sonidos extraños que no tienen relación a los crujidos de la madera. Gemidos. Uno de los guardias lo confirma: "Se sienten cosas, pero no les tengo miedo. Les tengo más miedo a los vivos"~
Indica que el sector donde más se escuchan ruidos es donde estaban ubicadas las caballerizas, hacia arriba, donde hoy están dispuestos los estacionamientos.
Caminamos. Loreto Saavedra, quien nos acompaña, reconoce que la casona da buena suerte. "Aquí los artistas que exponen sienten un mística positiva. Ellos nos lo han dicho. Al parecer en esta casa la Quintrala hacía cosas buenas. Yo llevo siete meses en este lugar y uno percibe que hay algo especial, incompresible. Hay una carga en este lugar que a mi juicio es positiva", afirma la mujer mientras se nos cruza un gato negro.

TOQUE EN EL BRAZO
-¡Quintrala!, ¿sos vos?
Ariel López y su compañero cazafantasma están el subterráneo. Lo que habita dentro del lugar comienza a manifestarse.
López, con la mente más fría después de ocurrido el episodio, aclara que muchas veces ha sentido miedo y hasta pavor de entrar a algún lugar, pero la diferencia es que uno no va a buscar esa sensacióng"Uno va expectante a que algo suce-
da y eso marca la diferencia. Nosotros motivamos a la entidad a que se aparezca, se exhiba o nos diga algo y que nos toque, como sucedió con la Quintrala. Aveces uno entiende que no debe seguir adelante pues la entidad te avisa. Con la Quintrala sucedió eso, ella puso un límite", relata.
A los pocos minutos de lograr comunicación con el medidor electromagnético o la chicharra, López siente que alguien le agarra su brazo. Queda helado.
Una segunda manifestación viene a través de un audio en el laptop, con un programa que permite visualizar el sonido con un espectrograma, como si fuera un electro.
Así, se dibujó una frecuencia muy por encima de los niveles normales, "algo que nunca había visto y sin nada que pudiera producirlo, menos a esos niveles de audio. Cuando lo analizamos fue tan fuerte la interferencia en el audio que se corta directamente, sale de sus parámetros normales a tal punto que el audio se apaga, se entrecorta y no se puede percibir lo que captamos... pero el he cho de poder ver un intento de comunicación en vivo tan grande, es genial", cuenta Ariel.
"Allí abajo hay algoy es la Quintrala", afirma el cazafantasma desde Argentina.

EL RESTORÁN EMBRUJADO
Como el administrador del edificio no aparece, descendemos al restaurant "La Plaza de las Agustinas". El lugar se muestra amplio y bien iluminado, sin embargo, en los recovecos se producen los fenómenos, dice un garzón. "De que suceden cosas, pasan siempre", afirma. Esperamos una hora a que pase algo, pero nada. Miramos el techo y los rincones, y lo único que se siente es una sensación de hambre. De la cocina brotan buenos aromas.
Lo más común, afirma un garzón, "es que los vasos se resbalen de las mesas, como si esto fuera una barco en medio de una marea. Los hechos se han repetido por años y todo indica que la responsable (apunta) es la que vive aquí abajo".
¿A alguna hora pasan los fenómenos? Después de las 14.00. "A lo mejor a la Quintrala, le da hambre", reflexiona. A nosotros, por lo menos, no se nos movieron los cubiertos ni nos tocaron los brazos. Quizás la Quintrala prefiera a los argentinos. Al final el conserje nos hace bajar a la caldera. Hay que ser valiente para ir a meterse allá, al hoyo. Nos contuvimos de seguir, pues sentimos a la Doña vivita. Decidimos dejarla tranquila y reposando.

2 comentarios:

  1. Buena sera cerca o solo una gran mentira para su popularidad

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  2. Por lo que se ve al leer es fácil dar e cuenta que son unos cuantas
    Que mala honda o no fome -

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