martes, 14 de septiembre de 2010

El rostro de los muertos

En los últimos años la presencia del escáner digital ha dado un giro de 180 grados a la investigación forense. Gracias a esta técnica y a otras más tradicionales, se ha conseguido desvelar el verdadero rostro de relevantes personajes históricos.

El rostro de los muertos

Técnicas forenses de reconstrucción facial
FUENTE: Revista MAS ALLA Nº 251.(visita www.masalladelaciencia.es)


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Cuando leemos un libro de historia e imaginamos el rostro de los protagonistas de una batalla de la Antigüedad o de un romanee entre nobles del medievo, lo más sencillo es identificarlos con la imagen que lia llegado hasta la actualidad a través de los retratos o de los bustos de estos personajes que realizaron los artistas contemporáneos. Pero ¿qué credibilidad tienen eslas obras? ¿Reflejan realmente los rasgos reales del retratado o son una identificación del verdadero rostro? Los que conocieron en vida a Jean-Francois Champollion, el egiptólogo (ranees que descifró la escritura jeroglífica egipcia en 1822, cuando vieron el retrato que le hizo el artista León Cog-niet señalaron que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. Y, sin embargo, aún hoy cualquier relerencia a Champollion es ilustrada con el retrato del citado artista, por lo que queda desvirtuada su propia fisionomía. Por suerte, desde hace varias décadas, la semejanza, que antes quedaba en un acto de fe, ahora puede ser respaldada por numerosas técnicas científicas que trabajan en la reconstrucción facial. En muchas ocasiones el problema es más administrativo que técnico. Y es que, por ejemplo, en el caso de Champollion seria más problemático obtener los permisos necesarios para exhumar el cuerpo que la propia reconstrucción en sí.

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• LOS PRIMEROS PASOS

Cuando nació esta disciplina dentro de la antropología era obvio que lo que inclinaba la balanza era simplemente la curiosidad. Y es que este sentimiento, casi morboso, por conocer el aspecto real de las personas fallecidas no es nada nuevo. El primer intento data del año 1881, cuando Küpfer y Friedrich Bessel-Hagen realizaron la reconstrucción del rostro del célebre filósofo alemán Immanuel Kant, fallecido casi ocho décadas antes.
Poco después, otro afamado médico forense, Wilhelm His, pretendió emular dicho proceso en 1895 al querer recomponer el rostro del compositor alemán Johann Sebastian Bach. Pero estos son solo algunos de los nombres que figuran en la larga lista de forenses que lo han intentado hasta la actualidad. Como señala la antropóloga Amalia Valls Martínez, del Laboratorio de Paleopatología y Paleoantropología del Museo de Arqueología de Cataluña, "en sus inicios, la reconstrucción facial escultórica se realizaba sin ningún tipo de parámetros científicos. Simplemente se limitaban a colocar sobre el cráneo materiales dúctiles, como la arcilla, con los (¡ne se modelaban los supuestos rasgos del individuo. No fue basta mediados del siglo .YA' cuando se iniciaron los primeros estudios científicos sobre el grosor del tejido blando facial y la determinación de correspondencias entre estructuras óseas y estos".

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• CÓMO SE RECONSTRUYE UN ROSTRO

La reconstrucción de un rostro es un trabajo largo y arduo. En palabras de Valls, "este empieza con el estudio antropológico de los restos para establecer el sexo y la edad, la complexión física y las características étnicas del individuo, así como las posibles patologías o traumatismos que haya padecido". La antro-póloga explica que a continuación, para no dañar el original, se procede a efectuar una réplica del cráneo en escayola, alginato o resina, realizada con el método convencional de moldes de silicona o a partir de un escáner en 3D.Seguidamente, se marcan 32 puntos cra-neométricos en el original, 10 sobre la línea media y 11 bilaterales. Después se localizan estos mismos parámetros en el molde de yeso y se taladran pequeños agujeros, en los que se insertan palitos calibrados con el grosor de los tejidos blandos, para lo que se utilizan unas tablas de grosores tisulares. En un principio estas medidas se tomaban en cadáveres a través de agujas calibradas que se introducían en diversos puntos anatómicos del cráneo. Sin embargo, esta técnica ha dejado de utilizarse, ya que desde el momento de la muerte se produce una retracción de los tejidos blandos y su deshidratación, lo que resta fiabilidad a la muestra.
En la actualidad se usan métodos no invasivos para tomar una muestra del grosor de los tejidos blandos en individuos vivos, como los ultrasonidos, las radiografías o las tomografías axiales computerizadas (TAC). Estas técnicas permiten crear unas tablas más precisas que tienen en cuenta el sexo, la edad y la complexión física.
Una vez se han recreado los rasgos faciales, entran en juego la parte artística y los medios de los que se disponga, debido a que el resultado final puede ser muy distinto en función del tipo de reconstrucción que se realice: realista, escultórica o virtual.


• TUTANKAMÓN Y SUS MIL CARAS

Una de las figuras más importantes de la historia, por su trascendencia mediática y popularidad, es el Faraón Niño Tutankamón. Su tumba, descubierta en 1922, poseía en su interior la momia intacta del difunto soberano, lo que facilitó la toma de radiografías. Seis décadas después del hallazgo, en mayo de 1983, Patrick Barry, ortopeda aficionado al Antiguo Egipto, presentó ante la Sociedad Egipcia de Miami (Estados Unidos) el resultado obtenido de la primera reconstrucción del rostro de este faraón. Siguiendo las medidas del cráneo tomadas en 1923 por Douglas E. Derry y de las radiografías de Harrison, realizadas en 1978, se fabricó un cráneo de yeso. Barry se hizo con los servicios de los dos mejores reconstructores faciales de su país, Clyde Snow y Betty Pat Gatliff. En el pasado ambos habían colaborado con asiduidad con la policía para resolver casos de cadáveres sin rostro. El paso del tiempo o la desfiguración como consecuencia de un accidente hacía que en muchas ocasiones la policía se enfrentara a la difícil tarea de intentar averiguar la identidad de cadáveres totalmente anónimos. Gracias a las tablas de grosor del antropólogo Mijaíl Gerasimov (ver recuadro en la pág. 80) y a otras donde aparecían datos similares aplicados a la raza caucásica se pudo saber cuál era el aspecto que lucía Tutankamón hace casi 3.500 años. El resultado del trabajo de Snow y Gatliff fue sorprendente. La única duda al respecto es que no se sabe si conocer el nombre del personaje a quien estaban reconstruyendo condicionó su obra, pero lo cierto es que su parecido con la máscara y los retratos de Tutankamón hallados en su tumba, como el maniquí, la cabeza saliendo de una flor de loto o los ataúdes, era bastante grande. Más de dos décadas después, en 2002, empleando las mismas radiografías de 1978, el doctor Robín Richards, técnico forense del University College de Londres, realizó una nueva reconstrucción del rostro del Faraón Niño para un documental que emitiría la cadena de televisión Discovery Channel. En el programa se contaban las desventuras que rodearon la misteriosa muerte del soberano, lo que generaba un telón de fondo muy adecuado para conocer el verdadero rostro de Tutankamón. Lo curioso de esta nueva reconstrucción era que su similitud con la realizada por Barry en 1983 era nula. Lo mismo pasó en 2005 con el trabajo que realizó el equipo de National Geo-graphic. En este caso el cráneo que se empleó, fabricado en plástico y silicona, estaba confeccionado a partir de las medidas obtenidas de la tomografía axial computerizada (TAC) que se había efectuado a la momia en enero de ese año. La artista francesa Elisabeth Daynes recreó el rostro de un joven rey que nada tenía que ver con las otras dos reconstrucciones que se habían realizado hasta ese momento.

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En estas imágenes podemos ver el proceso de elaboración de la reconstrucción facial del rostro del Faraón Niño, Tutankamón, a partir de la tomografía que se le realizó en enero de 2005. El resultado es sorprendente y recrea los rasgos de un individuo egipcio de hace 3.500 años.


• FIABILIDAD DE LAS RECONSTRUCCIONES

Llegados a este punto, la pregunta parece obvia. ¿Qué fiabilidad tienen estas reconstrucciones? ¿Están basadas en elementos científicos? ¿O la pericia y la creatividad del artista juegan un papel más importante de lo que se cree a la hora de recrear el rostro del personaje histórico?
Amalia Valls responde de forma rotunda: "Los casos forenses son los que permiten comprobar la veracidad de esta técnica, ya que es posible compararlos con fotografías actuales. Llegados a este punto, todos los expertos coinciden en que los resultados son solo aproximados y que pueden darse márgenes de error muy grandes". A lo largo de la vida un mismo individuo puede experimentar innumerables cambios físicos. Podemos engordar, adelgazar sufrir lesiones... Asimismo, en el envejecimiento también influyen otros factores, como las condiciones de vida o las enfermedades. Hay gente joven con arrugas y personas mayores que no las tienen. Las marcas de expresión varían en función de cada uno.
En la cara existen zonas, como los ojos, la nariz, los labios y las orejas, que son imposibles de determinar a partir de la morfología del cráneo. Por ello, se trabaja con diferentes tablas realizadas a partir del estudio de las características morfológicas en individuos vivos, pero que realmente no tienen una fiabilidad del cien por cien.
Por otro lado, cuando se lleva a cabo una tarea de este tipo con restos arqueológicos no siempre se dispone de imágenes con las que comparar el resultado de la reconstrucción, con lo cual el grado de veracidad es absolutamente imposible de determinar. Además, Valls apunta que "en los casos en los que se conoce la identidad de los restos es aconsejable que el equipo que realiza la reconstrucción no tenga esta información, ya que esto podría influir de manera consciente o inconsciente y alterar el resultado. No existe una fiabilidad del cien por cien". Tal y como se ha señalado en el caso de Tutankamón.

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• ÚLTIMAS TECNOLOGÍAS

La aparición del escáner digital ha simplificado y ha hecho mucho más accesible el trabajo de reconstrucción de un rostro. El TAC efectúa un barrido en forma de cortes en el cuerpo (un esqueleto, una momia o un simple cráneo) y el ordenador lee la estructura de estos y es capaz de ir eliminando las capas o los tejidos que le dan forma. De esta manera no es necesario tocar los restos humanos, ni tan siquiera sacar el cuerpo del lugar en el que se encuentra. El lector láser escanea el interior del objeto y detecta las texturas, las formas, las densidades, etcétera. De este modo, el monitor del ordenador realiza una representación del cráneo sin tejidos, junto con sus medidas exactas, a partir del que se confecciona uno en resina con el que trabajar siguiendo los métodos tradicionales. En palabras de Amalia Valls, "con esta técnica se iiblienen kv diniensiunes exactas del cráneo que permiten realizar réplicas tanto físicas como virtuales. El proceso es muy pamidu al escultórico. Consiste en la creación de una malla virtual que recrea el cráneo y subre ella se aplican los punios craneométricos, se determinan los grosores titulares y se rellenan los espacios entre ellos". Y añade: "la ven laja de la técnica virtuales la rapidez, puesto que permite realizar reconstrucciones en unas pocas horas. Y gracias a sus herramientas se puede trabajar con diferentes texturas de piel y con el color de los ojos y del pelo, etc. Los resultados son siempre aproximaciones."
En la exposición Faraón, que se pudo ver en la sala del Canal de Isabel II de Madrid, el Museo Británico expuso la reconstrucción virtual del rostro de la momia de Nesperen-nub, alto sacerdote del templo de Karnak (Egipto), realizada por la forense Carolina Wilkinson. de la Universidad de Manchester (Reino Unido).
A pesar de la sencillez y la comodidad de la reconstrucción virtual y de la cantidad deprogramas informáticos existentes en el mercado para acercarse lo más posible a la supuesta realidad, la recreación artística se sigue empleando en este proceso. El último ejemplo es el que apareció publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, donde se hacía público el posible aspecto de Nicolás Copér-nico (1473-1543). En el caso del astrónomo polaco, según los trabajos del equipo liderado por el arqueólogo de la misma nacionalidad Jerzy Gassowski, se añadió a la técnica tradicional un nuevo elemento, el ADN. A partir de los restos del científico del siglo XVI, hallados bajo el altar de Saint Cross, en la catedral de Frombork, situada en la costa báltica polaca, se pudo saber de qué color eran los ojos y el cabello de Copémico, así como su fisionomía.

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REVOLUCIÓN FORENSE:
Sus nombres más destacados.


Las nuevas técnicas, aplicadas desde un punto de vista científico, fueron propuestas por el antropólogo ruso Mijaíl Gerasimov, quien reconstruyó en 1941 el aspecto del gran Tamerlán de Persia (1336-1405) y del poeta persa del siglo X Rudaki, a partir de un estudio fisioterápico de sus cráneos. Gerasimov creó las bases de una escuela, el actual Laboratorio de Reconstrucción Antropológica del Instituto de Etnología y Antropología de la Academia Rusa de Ciencias en Moscú. "En la actualidad existen muchos equipos especializados en esta técnica en todo el mundo -explica la antropóloga Amalia Valls-. En Reino Unido destacan los nombres de Richard Neave, John Prag y Caroline Wilkinson; en Estados Unidos Betty Gatliff; en Alemania Richard P. Helmer; en Japón Suzuki, y en México Lorena Valencia y Juan Carlos Ramos, etc.". Seguramente, Richard Neave, autor del libro Making faces (British Museum, 1999), es el más conocido de todos por el impacto mediático de sus reconstrucciones. Entre todas ellas sobresale la que realizó hace pocos años del supuesto rostro de Jesús de Nazaret a partir del cráneo de un hombre que databa de la misma época y cuyos restos fueron encontrados en la zona geográfica donde posiblemente vivió hace 2.000 años. Además, Neave también ha desarrollado su técnica sobre otros personajes históricos importantes, como Filipo II de Macedonia, varias momias egipcias y el hombre de Neandertal. 

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2 comentarios:

  1. Realmente la reconstrucción facial es una ciencia... y quien la realiza debería tener los estudios, conocimientos y títulos adecuados. Algunos de los supuestamente científicos que mencionáis aquí, no tienen ninguna titulación ... y lo que es pero, carecen de bastantes conocimientos

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  2. La reconstruccion facial y muchas cosas mas por ejemplo las figuras en yeso, tu puedes aprender como hacer los moldes y crear tus diseños.
    http://moldesyeso.wordpress.com/

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