jueves, 31 de agosto de 2017

Granja de cuerpos: el laboratorio más macabro del mundo.

Bienvenido al Centro de Antropología Forense de Tennessee, conocido como la 'Body Farm' .



Imagina pasarte el día rodeado de muertos. Imagina vivir cada día con la nariz secuestrada por el hedor de la carne corrupta de quienes te rodean.
Decenas de cadáveres desperdigados por todos los rincones. Cuerpos putrefactos dejados al sol con los que te tropiezas a cada paso, y a los que tienes que observar de cerca, e incluso tocar con las manos.


Dicho así puede sonar a pesadilla, pero hablamos de ciencia. Es sólo que, en ocasiones, la investigación científica da lugar a escenas tan terroríficas en apariencia como las imágenes salidas del cine de terror más desalmado.


En el principio fue la vaca

Todo empezó en 1969. El director de la Oficina de Investigación de Kansas necesitaba consejo. Buscaba a alguien que pudiera ayudarle a determinar cuándo se había producido la muerte de una res asesinada por cuatreros.



Por aquel entonces, el cuatrerismo estaba en auge. Los ladrones de ganado mataban a las reses en las fincas, las abrían y las despiezaban sobre el terrero. Con cientos de acres de tierra que manejar, los rancheros tardaban varios días en descubrir los cadáveres de su animales, y cuando denunciaban lo sucedido, la policía se veía impotente: sin poder determinar cuándo se había producido la muerte, no tenían nada sobre lo que construir una línea de tiempo que pudiera guiarles en su investigación.



A veces, la investigación científica da lugar a escenas tan brutales como las escenas de terror más desalmado.
Los investigadores pensaron en William Marvin Bass III como el hombre que mejor podría ayudarles. Bass, de 41 años, trabajaba como profesor de antropología forense en la Universidad de Kansas, pero de forma ocasional también colaboraba con las fuerzas del orden en la identificación de restos óseos humanos. El hombre, sin embargo, no tenía ninguna experiencia estudiando restos de ganado, y poco pudo aportar al respecto, más allá de lanzar una propuesta:

"Si puedes encontrar un rancho que nos dé una vaca para sacrificar, la observaré cada día para ver qué ocurre. En realidad necesitaríamos cuatro vacas. Una en primavera, otra en verano, otra en otoño y otra en invierno. Uno de los factores principales en la putrefacción es la temperatura".

Aquella propuesta quedó en el aire, pero poco tiempo después Bill volvió a verse implicado en una situación parecida, aunque esta vez no se trataba de reses, sino de restos humanos.



En la primavera de 1971, mientras ejercía como docente de la Universidad de Tennessee, a Bill Bass se le ofreció servir como antropólogo forense del estado. Aceptó, pero pronto empezó a encontrar dificultades en el desempeño de su trabajo.

Su experiencia en las tierras áridas de Kansas servía de poco en un estado más húmedo como Tennessee. Cuando los agentes le llevaban ante un cadáver aún fresco y le pedían que estimara el tiempo en el que se había producido la muerte, Bass apenas podía contestar. Simplemente no existía suficiente evidencia científica sobre la que fundar una respuesta fiable. Fue entonces cuando decidió que había que llenar aquel vacío.


Algunos cuerpos se enterraban en zanjas, otros se dejaban al raso, o se metían en maletas o coches simulando escenas de crímenes reales.
A finales de aquel mismo año, Bass se dirigió al decano de la Universidad con una petición que nadie esperaba: "Necesito un terreno en el que poder poner cadáveres humanos".
Había nacido la Granja de Cuerpos.


Un cementerio macabro en mitad del bosque

Con el beneplácito de sus superiores, Bass fundó la Forensic Anthropology Facility en un par de acres de terreno boscoso adyacentes al Centro Médico de la Universidad de Tennessee. En aquel espacio, el primero de su clase en el mundo, el profesor orquestó el primer esfuerzo organizado para determinar qué sucede cuando un cuerpo sin vida se descompone.



Bass y sus alumnos se dedicaron a plantar cadáveres por todo el recinto. Algunos cuerpos se enterraban en zanjas poco profundas, otros se dejaban tendidos al raso, o se emplazaban dentro de maletas o coches simulando escenas de crímenes reales. A partir de ahí, su trabajo consistía en observar y tomar muestras y notas en busca de pautas.


Pronto comprobaron que la temperatura y otras cuestiones atmosféricas jugaban un papel fundamental en el ritmo de la descomposición. También cuestiones derivadas como que un cuerpo se pudre antes si está vestido con prendas de lana que de algodón. Recogieron muestras de los insectos que colonizaban los cuerpos y estudiaron el timing de las moscas azules —las primeras en llegar a la escena del crimen— y el desarrollo de los huevos que esos moscardones suelen dejar en los ojos, la boca y la nariz del difunto.

Sobre la base de esos datos, el equipo fue desarrollando líneas de tiempo y fórmulas estadísticas que aún hoy se usan para estimar, con sorprendente precisión, cuánto tiempo ha pasado desde la muerte de una persona.


El trabajo pionero desarrollado por Bass en la Body Farm se ha convertido en una de las fuentes de conocimiento fundamentales en el campo de la criminología forense. Por sus instalaciones han pasado centenares de estudiantes de medicina, científicos y agentes de la ley en busca de adiestramiento en el "lenguaje del cuerpo" de los muertos, y el propio Bass se ha convertido en un miembro estrella de equipos de investigación dedicados a resolver casos criminales complejos.


"El olor echa para atrás a muchas personas", confesaba el profesor en una viaje entrevista al respecto de su trabajo. "Pero yo nunca veo un caso forense como un simple cuerpo sin vida. Lo veo como el reto de descubrir quién era ese individuo y qué le sucedió".

Fueron desarrollando fórmulas estadísticas que aún hoy ayudan a estimar, con sorprendente precisión, cuánto tiempo ha pasado desde la muerte de una persona

Desde su fundación, la Body Farm no ha parado de crecer en dimensión. Cada año son cientos de personas las que firman para donar sus cuerpos a la institución, y su valiosa labor ha inspirado la creación de otros cuatro complejos similares, todos en EEUU.


Bass, hoy retirado de sus labores docentes, sigue ejerciendo como asesor en investigaciones criminales que presentan complejidades. A sus 86 años, tiene claro que quiere seguir contribuyendo a la causa que él mismo inició donando sus propios restos a la granja de cuerpos. Así lo aseguraba el año pasado en una entrevista con Rene Ebersole para Mental Floss. "Siempre he disfrutado con la docencia, y no veo por qué debería dejar de hacerlo cuando muera. Si los estudiantes pueden aprender algo a partir de mi esqueleto, por mí está bien".

La justicia se lo agradecerá, seguro.


La muerte forma parte de la vida

jueves, 15 de junio de 2017

10 de las peores trampas para turistas que hay en el mundo

 Una trampa para turistas es convertir un sitio en un lugar al que se lleva o se atrae a los turistas en rebaño para que se gasten el dinero.

Fuente: Columna 2


Una trampa para turistas o "tourist trap" en inglés, es convertir un sitio, ya sea pequeño grande, desde una simple parada de autobús hasta una ciudad entera, en un lugar al que se lleva o se atrae a los turistas en rebaño, con el objetivo de que se gasten el dinero.

El concepto de "trampa para turistas" tiene connotaciones negativas cuando la actividad turística deteriora de alguna forma el sitio, que sin los turistas ni los servicios creados para turistas, sería un lugar deseable de ver.

Pequeños pueblos, anteriormente idílicos, ahora masificados con hordas de miles de turistas rondando por las calles a todas horas. Infraestructuras insuficientes para dar soporte a las avalanchas de gente, entornos naturales degradados por la actividad turística.

De cara a la experiencia del visitante, las trampas para turistas no suelen dejar buenos recuerdos. Destinos en los que en realidad no había nada que ver, lugares tan rellenos de chiringuitos, masificación y tráfico, que lo que había que ver queda arruinado por el propio turismo. Estas son 10 de las consideradas peores trampas para turistas que existen en el mundo.

10.- LAS PIRÁMIDES DE GIZA, EGIPTO.

Una de las 7 maravillas del mundo antiguo, el conjunto de Giza, la gran pirámide, la esfinge, a pesar de que la visita sigue mereciendo la pena, están completamente tomadas por hordas de turistas a razón de unos 5.000 diarios, de vendedores ambulantes agresivos y camelleros.


Suerte para entrar en la gran pirámide, esto es la cola. Photo via.

La idealización de las pirámides y la esfinge en medio de un desierto solitario, con el sol de fondo, ya no existe. El conjunto está rodeado por la ciudad de el Cairo excepto por el Sur. A100 metros de la esfinge se pueden ver edificios de apartamentos y a 200 metros hay un restaurante chino.

Todavía queda la opción de visitarlas pagando a un guía de confianza una cierta suma, para que te organice una ruta "escénica", llegando a Giza en camello desde el sur por el desierto y después arregle la entrada a la gran pirámide en plan "VIP", saltándote las kilométricas colas.


9.- ATENAS, GRECIA.

Viaje obligado al menos una vez en la vida, cuna de la civilización occidental, lugar donde ver las ruinas de la Grecia clásica... La capital atrae millones de vistas anuales pero está considerada una trampa para turistas gigantesca.

Hay dos zonas fundamentales que ver; la Acrópolis, una montaña que se eleva unos 150 metros sobre la ciudad, coronada por el famoso templo Partenón y rodeado por el recinto de ruinas clásicas.

Con miles de turistas, todavía es digno de verse el templo de Ares pero el antiguo foro es literalmente una escombrera (clásica) y el Agora es una reproducción.

La otra de las zonas más visitadas el barrio de la Plaka, de estilo neoclásico y calles laberínticas. Este es un lugar por donde pasear pero cada puesto de suvenires, tienda o restaurante es una trampa para turistas en sí.


Visto así, lo alto de la Acrópolis no tiene tan buena pinta. Photo via.

Otro punto de interés es el Museo Nacional Arqueológico Griego, solo que para llegar hasta él, hay que navegar por el resto "no clásico" de la ciudad, que es un lugar bastante tétrico, completamente venido abajo de la forma más desagradable posible, tras la crisis económica crónica en la que quedó sumida el país heleno.

La que hace unas pocas décadas fue una de las ciudades más seguras de Europa, ahora es una de las más peligrosas dado los altos índices de criminalidad. Según las autoridades, los crímenes violentos se han duplicado desde al año 2010, llegándose a registrar atracos a quioscos con rifles de asalto automáticos o apuñalamientos en las esquinas para robar calderilla.

Las partes turísticas de la ciudad han quedado un tanto ajenas al problema por lo de "con las cosas del comer no se juega" pero en el resto, la inmigración masiva, el tráfico de sustancias, varias mafias operando, han provocado que aparezcan "no go zones", por ejemplo en las calles adyacentes a la plaza Omonia.


8.- EL TAJ MAHAL, INDIA.

La vista frontal del Taj Mahal es atractivo suficiente como para atraer a miles de turistas hasta la ciudad de Agrá, en la India. El impresionante monumento está plagado de visitantes a todas horas pero aun así, merece la pena verlo.

Quien no conozca la historia del Taj Mahal, tal vez espere ver en su interior lujosos salones y habitaciones sacados de "las mil y una noches”. Lo cierto es que está bastante hueco ya que todo el conjunto es un mausoleo gigantesco, eregido por el emperador musulmán Shah Jahan en honor a su difunta esposa, la favorita de su harén, Mumtaz Mahal.


No solo son los miles de turistas diarios, la neblina que se ve en la imagen, no es niebla. Photo via.

Justo detrás de las entradas al recinto, se alza una ciudad tercermundista, con barrios semi-chabolistas donde las alcantarillas, que hacen de "afluentes" al río Yamuna, están al aire libre. Las laderas de estas canalizaciones están llenas de basura en plena ciudad, haciendo las veces de corrales para ganado porcino.

Por lo demás, no hay mucho más que ver, salvo la habitación de hotel y el fuerte de Agrá, que peca bastante de los mismos problemas que el Taj Mahal.




7.- EL LAGO NESS, ESCOCIA, UK.

Bienvenidos a la definición por antonomasia de "aquí no hay nada que ver", salvo un lago enorme lleno de agua, un castillo en ruinas y un Pueblito hasta la bandera de chiringuitos estilo inglés.


El punto más interesante del lago Ness son las ruinas del castillo "Urquhart", al cual le quedan cuatro muros en pie. El resto es básicamente agua y un pueblito lleno de turistas con chiringuitos y tiendas donde venden todo tipo de suvenires del monstruo del lago Ness. También es posible darse un baño helado o contratar un paseo en barco. Photo via.

Añadamos a unos cuantos cientos de turistas mirando el agua y hablando de un animal mitológico que no existe. Si alguna vez vender humo dio beneficios impensables, fue en este caso.


6.- LA TORRE DE PISA, ITALIA.

Lo de Pisa es un conjunto arquitectónico, torre más catedral. Ahora bien, en la ciudad de Pisa no es que haya mucho más que ver.

Hay que tener en cuenta que la torre era el campanario de la catedral, motivo por el cual por dentro no hay nada, es un pozo hueco con una escalinata en espiral que sube hasta lo alto de la espiga, donde hay unas campanas. No se puede acceder ni asomarse a las balconadas exteriores, que están cerradas con verjas.

A fecha de este artículo, costaba 18 € entrar a ver la torre, cuya gran virtudes que los cimientos fueron mal hechos y que no se ha venido abajo todavía.


Piaza dei Miracoli. El mayor daño psicológico que uno puede sufrir aquí, tal vez sea ver a miles de turistas sacándose fotos haciendo la pose de aguantar la torre con una mano.


5.- SHANGHAI, CHINA.

Shanghai, en otra época, probablemente fuera una de las ciudades más interesantes que han existido, tanto, que sigue atrayendo turistas guiados tan solo por los ecos de su nombre.

Hablamos de la primera mitad del siglo XX, con uno de sus puntos álgidos en 1932 cuando Shanghai se convertía en la quinta ciudad más grande del mundo.

Shanghai era una ciudad habitada por población china y occidental. Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos tenían concesiones comerciales en este puerto desde el siglo XIX. En la década de 1930 llegaron unos 30.000 refugiados rusos de origen semita. En 1932 se desató la guerra sino-japonesa, en la que fuerzas imperiales atacaron la ciudad pero el envite terminó con un tratado según el cual Japón se quedaba con la administración de varios sectores chinos.


Una foto embellecida de "The Bund" en Shanghai, una de las zonas que han conservado edificios de la época clásica. Al otro lado del rio está el skyline, repleto de rascacielos modernos. El paseo que hay en la ladera del rio es recorrido por los turistas día y noche. Photo via.

En Shanghai se podía experimentar todas estas culturas y modos de vida en un solo lugar. Había edificios tradicionales chinos pero también fue un exponente de la arquitectura "art deco" y neoclasicista europea.

En los albores de la Segunda Guerra Mundial, fue un hervidero de espías en un escenario de película. La caída de la ciudad en manos de los japoneses, el 8 de Diciembre de 1941, fue uno de los momentos apocalípticos de la historia.

Pues bien, si va a visitar Shanghai, olvídese de lo dicho anteriormente. A Shanghai le ha pasado más o menos como a Hong Kong. De la antigua ciudad no queda gran cosa, aunque ciertamente más que a Hong Kong. Lo que no se perdió en la SGM, lo demolió después la República Popular.

Siguen en pie algunos edificios míticos, especialmente en una zona llamada “The Bund", en la orilla oeste del rio Huangpu, tal vez lo más visitable. La mayor parte de la ciudad actual son rascacielos y construcciones modernas.

El gobierno chino decidió convertir Shanghai en una especie de Hong Kong v2.0, con miles de tiendas y centros comerciales por donde dar salida a su producción. El resultado son calles llenas de tiendas horteras, luces de neón en medio de un régimen comunista. El extrarradio se puede intuir como es.


4.- LA GRAN MURALLA CHINA

21.1996 km. de muralla recorriendo la cresta de verdes montañas arriba y abajo. Para encontrar puntos en los que no haya kilómetros de turistas atorando las almenas, hay que investigar que tramos están menos frecuentados en el momento en el que uno vaya a ir.


La experiencia de visitar la gran muralla china consiste en lo que se ve en la imagen, durante unos cuantos kilómetros. Photo via.

Estos puntos menos frecuentados varían según se corre la voz. Para asegurarse, habría que coger un taxi que te lleve a varios kilómetros de los accesos más frecuentados y darse un largo paseo de regreso (o pedir al taxista que te espere, pagando más).


3.- STONEHENGE, UK.

Si esperaba tener una experiencia druídica paseando por un prado verde solitario, entre las columnas megalíticas de Stonehenge, olvídese.


Stonehenge cuando todavía se podía andar al lado de las columnas pétreas. Después, las autoridades decidieron “arreglar" el problema instalando un cordón alrededor del recinto. Ahora solo se puede ver un montón de piedras a lo lejos. Photo via.

Cuando se permitía acercarse a los turistas, el henge estaba abarrotado de gente, tanto dentro como fuera del círculo megalítico.

A fecha de este artículo no es posible acercarse. Hay una acera acordonada que pasa justo por enfrente, desde las que las hordas de turistas hacen la típica foto. A 200 metros hay una estación de autobuses y un parking.


2.- VENECIA, ITALIA.

Venecia sería una ciudad encantadora sin los millones de turistas que la recorren prácticamente a diario. No solo se ha degradado estructuralmente sino que ha perdido a la mitad de la población local, ya que es difícil llevar una vida diaria rodeado de turistas a todas horas.

Cuando uno visita Venecia, se imagina tomándose un café en una desértica plaza de San Marcos o un romántico paseo en góndola por los canales.


Caravana de góndolas en Venecia. Enjoy the jam!. Photo via.

Lo que no se espera es una ciudad abarrotada de turistas hasta debajo de las piedras en el último rincón las 24 horas del día, o meterse en una caravana de góndolas con atascos marítimos por el módico precio de 100 - 200 €.

En verano y días calurosos, los canales que no han sido limpiados apestan a alcantarilla, siendo frecuente ver nadar en ellos a ratas del tamaño de castores adultos.

Los precios en bares, restaurantes, hoteles y chiringuitos bien situados, son tan épicos que hay quien guarda los tickets de la "clavada'’ como recuerdo.


1.- TIMES SQUARE, NUEVA YORK.

Times Square debe ser uno de los sitios del mundo donde no hay nada que ver, que más turistas atrae. Básicamente todo aquel que visita Nueva York, al menos por primera vez, va a Times Square.

Times Square, más que una plaza, es una intersección entre varias de las principales calles de la ciudad, con una isleta peatonalizada en medio.

Siempre fue un sitio céntrico pero se convirtió en un lugar de referencia cuando en 1904, el periódico New York Times traslado sus oficinas a un rascacielos en la calle 42, justo enfrente de la plaza. De esta publicación toma su nombre actual.

El diario solía colocar las últimas noticias en un gran letrero de la segunda planta, que empezó a congregar al público que se acercaba para informase de lo que sucedía en los acontecimientos históricos; las guerras mundiales, el crack del 29, deportes... Si un neoyorkino quería enterarse de las últimas noticias, antes que en los periódicos, radio o posteriormente televisión, se iba a Times Square.


Times Square, para los amantes de los carteles publicitarios. Photo via.

En 1928 el cartel se sustituyó por un "ticker", un letrero de luces electrónicas encima del segundo piso, que daba la vuelta a la torre "Times” con las últimas noticias durante todo el día.

Dada la afluencia de gente a la plaza, los edificios que la rodean comercializaron espacio en sus fachadas para colocar grandes anuncios publicitarios de neón. En tiempos eméritos, seguramente sería todo un espectáculo moderno pero hoy en día, resulta una experiencia cargante para los sentidos, incluso vulgar.

El periódico New York Times cambió sus oficinas de lugar porque le era más rentable arrendar toda la fachada de la torre para colocar neones con anuncios, que tener la redacción allí.

El "ticker" de noticias sigue existiendo pero con el tiempo, ha perdido relevancia frente al desarrollo de los medios de comunicación, sobre todo ahora que todo el mundo puede tener las últimas noticias por internet en el móvil o incluso el reloj.

Otro acontecimiento en el que no hay nada que ver, instaurado en 1908, es la bajada de una gran bola iluminada, desde un poste instalado en lo alto de la torre Times, durante la noche vieja en la cuenta atrás al año nuevo.

A los medios de comunicación les encanta mostrar la plaza abarrotada de gente en noche vieja, como si fuera una gran fiesta pero lo que sucede en realidad es que a última hora del día, empieza a congregarse gente para coger sitio, a las 12 de la noche baja la bola y unos minutos después, todo el mundo se vuelve a su casa o se va a otros sitios porque en Times Square no hay nada que hacer, a parte que aguantar bastante frió en esas fechas.